Aunque ahora no lo veas, todo tiene solución.

Todo sin excepción.


La dificultad no radica en lo que llamamos problema sino en el miedo a sentir la emoción que va ligada a él.

No querer sentir es salir huyendo, es convertirlo en amenaza, es llamarlo problema.

La solución está en la actitud que tomes, en el cambio de enfoque.

Siente lo que tengas que sentir sin miedo a mostrar rabia, ira o enfado.

Después desde la calma y sin señalar a culpables ¿serias capaz de preguntarte: por qué he reaccionado así? ¿Por qué he tenido esta experiencia, qué me quiere mostrar?

A las experiencias de autoconocimiento las llamamos problemas por el hecho de que no queremos descifrar lo que nos quieren decir.

Todo se alcanza con la práctica y todo comienza con el primer paso.

Gracias por estar ahí enseñándome…

Gracias por estar ahí.

Gracias.

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